Razono en un tiempo limitado,
pero lo hago, porque mis años
me nombraron vago y loco
pero no atrasado
en un mundo marginado.
Con el carrusel del arte
que se viene a mi memoria
voy a escribir un poema,
porque tengo mis lágrimas
en el borde de mis yemas.
De estas manos de papel
que han lustrado el brillo
de su placa opaca y su piel.
Esa piel que jugó con la mía
en la dicha y el placer
y desplazó en mi alma de niño,
su trazo fino de mujer amada.
Materia adherida en mis sentidos,
en mi cuerpo de notas sin olvidos
donde los recuerdos apuñalan mi mente
con el simple roce de mi mirada
en sus huellas dejadas, en las historias
de mis letras que por ser letras
van más allá de todo pensamiento.
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