tu tierna mirada son raíces
que me hacen florecer,
en las aguas de los mares,
cristal espejos de tus ojos
de demonio.
Donde me baño con eternas madrugadas,
con hadas que salen de mis sombras.
salpicadas con tacos de lluvia,
bendiciendo tus besos a mi tierra,
labradas por tus manos,
esta misma tierra, que abrazo
tus lágrimas en noches veneradas,
hoy se siente hamacarse
en la chispa del deseo
sobre la boca sagrada
de los ángeles
que vuelan alrededor
de los pecados
entonando melodías
de las blancas flores
que no dejan de llorar
ante tu puerta abierta
a mis ansias.
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