Muchas veces miro el río
para ver esos ojos negros
que se fueron sin los míos
y dejó una estela de versos
comparándose conmigo.
Soy sombra de una quimera,
que lleva antorcha encendida,
bajo este cielo Argentino
que llora una despedida.
Cuantas veces de rodillas
grite su nombre por dentro,
para no despertar al silencio
que en mi alma se escondía.
Estas ansias de vivir,
que tiene pena y olvido,
como niño que ha sufrido
en los campos de Entre Ríos.
Muchas veces miro el río,
con los ojos del corazón,
para verla que aún existe
en el sonido de un acordeón.
Soy poeta y no me olvido,
que mis letras tienen el brillo,
de las rosas de su jardín.
Autor; Ángel Saucedo
Entre Ríos Argentina
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