Sobreviviré para verte
sonreir cada dia mas,
aunque vuele mi estandarte
el viento de la soledad.
seguiré los pasos alegres
que me han enseñado amarte,
con tus manos de atardeceres
que a mi cuerpo levantaste
cuando las sombras del amor
cubrieron mi corazón roto
el hilo rojo de tu sangre
se hizo motor en mi cuerpo
bendigo a Dios el amor que me has dado,
que en el cubilete de la muerte,
ya no soy un poker sin hacer,
ni una triste generala
anclada a su propia suerte.
sobreviviré como sobrevive
mi rosa blanca
solamente para amarte
más allá de mi esperanza.
Autor; Ángel Saucedo
Entre Ríos Argentina
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