Después de haber comprado
una flor para el amor
desató su sufrimiento
que lleva en su interior
El que supo florecer
en su noche de placer
se dió el gusto de correr
por tu sangre de mujer.
En el charco del olvido
se quedó mi corazón,
como queda una moneda
machacada con furor.
hoy palpita los silencios
que golpea en sus arterias
con sus íntimos latidos
de tus alas en mi interior.
Autor; Ángel Saucedo
Entre Ríos Argentina
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