miércoles, 16 de noviembre de 2016

¡hasta cuando Dios!

Era un viernes con luz
de cautivas esperanzas
el grito que rompían
los silencios de la tarde
dejaron sombras de marcas
en las lineas de su cara.

Era un negro viernes más
con susurro de borrachos
vaciando la botella del pecado
en esa luz de madre bendecida
que solo la locura lo sabrá
cuando recobre la cordura
el golpeador y aya paz
en esa sangre que corre
por sus venas.

Era un triste viernes más
donde el suspiros de la flores
lloraban sobre el marrón del ataúd,
que lentamente se sumergía
en la tierra desolada,
con los ojos redondos
murmuraban los pájaros
en sus ramas, hasta cuando
seguirán los golpes a la rosa,
por las manos sanguinarias de su hombre.
¡hasta cuando Dios!... hasta cuando.

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