jueves, 7 de diciembre de 2017

En letras quiero vivir

La noche tiene misterios
con mezcla de  soledad
y yo sigo en la espera,
de esa eterna navidad.

Para volver al planeta
que me da su libertad,
preparo mi dulce copa
para brindar por la paz.

con los hijos que hoy abarcan
mi triste y dulce corazón,
dejo mis notas escritas
en una humilde canción.

Que lleva el abrazo del amigo
en cada letra que doy,
porque con ellos comparto,
hasta la caída del sol.

hoy en letras quiero cantar 
y en letras quiero vivir 
para desearles a todos
una feliz navidad.

Dame amor

Tu nombre en los vapores de mi aliento,
me lleva a los caminos del desorden,
cuando el cielo se burla de mi orden
con tus alas alejas este viento.

Que se pierde en la sal sin condimento,
porque me siento el peón de tu ajedres,
sin miedo a que mi corazón lo empiedres,
si me dejas con la boca sediento

Quiero hacer el amor con tu talento,
no digas que no  soy de tu formato
que se pega contigo sin pigmento

Si me miras me sientes tu alimento
y llueven  fantasías en tu plato.
¡ Dame amor que está el cielo ceniciento!

Aprende muy despacito (canción de niño )

Levántate Clarita que se hace tarde,
de la comida del mediodía me encargo yo,
picando la cebollita con el morrón,
haremos una salsita para el arroz,
que esté justito para la hora  que vas a ir,
a la escuelita que amas tanto y es porvenir.

Lávate ya la carita y todos los dientes,
cepilla todo tu pelo y  peínate bien,
no olvides de tu cuaderno para aprender,
el nombre que te hace reina en mi corazón.

Aprende muy despacito y dibuja el sol,
píntalo  de amarillito sobre el azul,
que el cielo te hará cosquillas para reír,
cuando veas a tu lorito que se pintó,
sus verdes alas y una patita con el marrón.

Recuerda tu nombre Clarita si te "perdés",
en el naranja que he pintado solo por ti,
mirala siempre dos veces, antes salir,
la casa roja con negras rejas donde vivís.

Con tus hermanos y tu mamita que la haces feliz,
no olvides que está el abuelo viviendo ahí,
mirando siempre la hora cuando volvés.

Ven con furia

fíjame sin fallas, en las esferas del sol,
arrópame en los colores de cada estrella,
has de mis ojos la luz...¡forma mi centella!

Y con ese aliento, de tu alcohol y formol,
nutre mis noches, con tus bailes de caracol,
que no tengo alas de canción, de un universo
que todavía en su aliento, aún no me converso.

Ni la piel de tu Dios, con ojos de girasol,
podrán ver en mí, las cualidades del amor
que con dolor gritan, los corsarios vientos,
grabando en mi espacio, su roja firma de autor,

Ven con furia, destruye todos mis cimientos
desnudo mi corazón, vestido con tientos
para ver tu boca gris, de hada peligrosa,
recorriendo mi cuerpo, con todos sus fuegos.


 



Muéstrame la cara

Te pido que no llegues amarme en el silencio,
recoge con tu arte las negras navidades,
no olvides que tu suerte son mis debilidades,
con las luceses del amor, aquí yo te sentencio.

En olas de los mares que aún me diferencio,
te digo que lo mío, no son casualidades
que llegan a tus lares, abriendo tempestades,
con furia que no tiene el amor que yo presencio.

Con éste gran amor,  en el cielo conferencio
muéstrame la cara, quiero ver felicidades
en la piel y en tu cuerpo, pues yo te lo potencio.

Con los dientes del amor , aún te lo evidencio
quisiera que me ames con todas libertades
con mis labios que te dan, divinas claridades.

martes, 28 de noviembre de 2017

Rompiendo las líneas


Creaste para mí, tu verso ardiente
cubriendo el oscuro sueño del alma,
retiraste de mi cuerpo la calma,
rompiendo las líneas y continente.

De éste amor, que en mi, grita inconscíente
y entre colores de cristales palma,
lo mucho o poco, que de  mí se empalma,
en el corazón que gime, en un  puente

llevo tu amor, con mi tiempo latente,
con lo que me sombreá, la  agripalma,
la planta que me forma,  libremente.

Yal vez sea yo, incondicionalmente,
que en la oscuridad, te pinto en la palma,
de mis cansadas manos, reluciente.

Eso tengo claro

Espero que el tiempo me regale lo vivido,
con tus besos encarnados, entre mi débil piel,
seré todo el fuego eterno que disuelve la hiel
que han arrojado en mí, los que no tienen sentido.

Cuando me llevabas a tu pecho preferido
fuimos dos abejas amándose en su propia miel.
porque en tu cuerpo siempre fui aquél amante fiel,
eso tengo claro, anotado en lo vivido.

Hoy no me siento el gallo cantor, arrepentido,
acunando entre mis finos brazos, tu sentido,
no tengo punto fijo en las letras del olvido.

Solo caigo por costumbre, como árbol vencido
la rama que tenían, el calor de nuestro nido,
se quedó muy abajo, al no ser correspondido.